
"Me pregunto si comprendéis el propósito real del aikido. No se trata meramente de adiestrarnos en las técnicas de bujutsu.
Su otra finalidad es la creación de un mundo de belleza, gracia y elegancia. Es hacer de este mundo un lugar mejor, un mundo de alegría.
Como siempre digo, Dios nos dio el mundo, y el mundo es una familia. Tenemos el continuo privilegio de gozar de su belleza y de su esplendor.
Nuestra obligación, como seres humanos, es establecer una sociedad que haga justicia a la belleza y al esplendor. Nuestro objetivo en budo no es tan sólo protegernos a nosotros mismos.
Debemos aceptar el don del amor divino de Dios, y esforzarnos constantemente por honrar este don alimentando los cambios que llevarían la felicidad al mundo.
Si de verdad honramos el sagrado corazón del budo, debemos trabajar por la paz, por un mundo sin enfrentamientos, sin miseria y sin conflictos. Esta es la verdadera razón por la que practicamos aikido. El aikido es un modo de acelerar el principio universal. Su intención es crear un mundo razonable y lógico.
La sociedad que combina armoniosamente el cuerpo y la mente produce un mundo de unidad. Hemos de asumir la responsabilidad de que el corazón y la mente de Dios triunfen."
En realidad son una misma cosa. La edad moderna ha sido testigo de un gran progreso en las ciencias físicas, pero la ciencia del alma y del espíritu va muy rezagada.
El desarrollo del espíritu no es sólo una parte muy importante de la verdadera misión de la ciencia. Es la responsabilidad ineludible impuesta sobre nosotros por nuestra misma existencia, una existencia que proviene de Dios y que por tanto está ligada a su voluntad.
Nuestro deber como aikidokas es esforzarnos por entender esa inteligencia divina y emplear este conocimiento para practicar aikido como la gran y universal ciencia de la vida que es. Cada uno de nosotros lleva dentro de sí un trozo de la intención divina, y debemos poner el máximo empeño por nuestra parte para que se cumpla esta intención. No podemos permitirnos olvidar o ignorar nuestro antepasado divino original. Cumplir la voluntad divina es la razón de nuestra existencia."
Olvidar nuestra verdadera naturaleza es el comienzo de un ávido apego a la vida, que es el principio del pecado. Esta es la raíz de todo caos en nuestra sociedad moderna.
Nuestra vida, como seres humanos, es una bendición que va más allá de la de otras formas de vida. Si no aceptamos esto, imponemos el desorden y el caos en la naturaleza.
No debemos olvidar nuestra obligación como seres humanos. Esa obligación es crear el paraíso que es la verdadera forma de esta vida."
Esta es la esencia y el corazón del budo, y es el principio del aikido. Cuando nos damos cuenta de que nuestra vida es un don de la conciencia divina del universo infinito,comprendemos nuestra verdadera naturaleza como hijos de Dios.
Hemos nacido en esta tierra para que la gran obra de nuestro creador se lleve a término.Trabajar para su realización es también nuestra mayor realización."
¿Cómo no podemos sentir vergüenza si ignoramos nuestra naturaleza divina y el verdadero sentido de nuestra vida?. Este es el origen de toda la vergüenza.
La verdadera compresión del aikido nos llegará también mediante la purificación (misogi) diaria y mediante el esfuerzo constante por crear un mundo mejor.
Donde existe un centro, significa que todo gira a su alrededor."
"Si nuestro centro es fuerte, sin embargo, la distinción entre el centro y su periferia desaparece. Ya no vemos el interior y el exterior como dos entidades, sino como partes de un todo.
Sirven para la misma función, y operan para el mismo propósito último . El universo infinito y el camino de Aiki son la luz que señala el alba de la conciencia de los seres humanos."
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